El Tambo, Cauca, Colombia, 30 de mayo de 2018 (OPS)- Miedo y vergüenza era lo que sentían Jesús Gómez y Zeneida Rojas cada vez que iban a salir de sus casas. "Cuando caía en la crisis sentía mucho temor de ir al pueblo y ver gente", recordó Jesús. A Zeneida le pasaba algo similar. "Me quería quedar aquí, encerrada", contó. Pero ya no más.

"Cuando caía en la crisis sentía mucho temor de ir al pueblo y ver gente"

Ambos, viven con trastorno mental grave y desde 2013 reciben atención en sus comunidades. Una vez al mes, profesionales especializados en salud mental se acercan a sus casas en el municipio de El Tambo, departamento del Cauca, en Colombia, y, de acuerdo con sus necesidades, les brindan la atención que necesitan. "Ahora ya me dejo ver", afirmó Jesús.

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Jesus Gomez y el Dr. Martín Vergara, durante una de las visitas mensuales.

Pero ellos no son los únicos que padecen un trastorno mental grave. En la región de las Américas, una de cada cuatro personas sufre algún trastorno de salud mental o neurológico durante su vida, según estimaciones de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Se calcula que en las Américas, el 73,5% de los adultos que padecen con trastornos afectivos, de ansiedad y por consumo de sustancias, graves y moderados, no recibe tratamiento adecuado.

En el caso de El Tambo, donde viven Jesús y Zeneida, la situación cambió gracias al proyecto La atención de trastornos graves de salud mental, una iniciativa del hospital local; y ahora más de 260 pacientes reciben atención, con seguimiento domiciliario y atención psicosocial, en alguno de los seis centros de salud del municipio.

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Hospital Tambo, Departmento de Cauca, Colombia.

El doctor Martín Vergara, coordinador del proyecto, explica que la iniciativa surgió para dar respuesta a la necesidad de atención de personas que sufren trastornos mentales severos, quienes son estigmatizados, requieren intervenciones complejas y residen en zonas rurales sin acceso a servicios de salud ni a especialistas.

El proyecto se basa en el modelo de atención y rehabilitación de base comunitaria (RBC) de pacientes con enfermedad mental crónica, cuyo enfoque define que las personas que padecen trastornos mentales graves deben ser atendidas fuera de hospitales psiquiátricos, teniendo en cuenta principios de atención basada en la comunidad, descentralizada, participativa, integral, continua y preventiva; algo que promueve la OPS.

"Empezamos de una manera sencilla: buscando pacientes y atendiéndolos en el lugar", explicó Vergara. Así, comenzaron a salir al terreno para hacer el diagnóstico, la evaluación clínica y definir una orientación farmacológica cuando fuera necesario, algo que permitió ampliar la percepción que tenía el médico clínico en el consultorio sobre las dificultades y recursos del paciente y su familia.

"Cuando los médicos vinieron a buscarme estaba muy mal, en crisis, pero ya con las consultas y los medicamentos he superado bastante el problema", reconoció Jesús con una sonrisa.

En la comunidad, con la comunidad

La participación de las enfermeras ha sido clave para el proyecto. "Todo el tiempo estamos en la zona, conocemos a las familias y sabemos si ha habido personas con problemas de salud mental", contó Alba Luz Rosas, auxiliar de enfermería del Centro de Salud El Placer. "Tras identificarlos, los remitimos y los incorporamos al programa para hacerles las visitas y el seguimiento", agregó.

Para Rosas, "el proyecto ha mejorado y cambiado la vida de muchos pacientes y de sus familiares", uno de los grupos más afectados, consideró.

"Cuando ella entra en crisis es un sufrimiento para uno", reconoció Dagoberto Benavides, esposo de Zeneida, pero comentó que con los medicamentos, ahora todos pueden dormir tranquilos.

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Zeneida con su esposo, Dagoberto Benavides.

El gerente del Hospital de El Tambo, Eduardo Villa, destacó que el logro más importante del programa es la inclusión social de los afectados. "Lo más maravilloso que nos ha pasado es ver cómo han cambiado los pacientes, verlos activos en sus comunidades, productivos y que tienen una vida más digna", remarcó.

Villa destacó que el programa debería convertirse en una política pública para que se pueda aplicar en todos los departamentos y municipios del país. "Son estrategias exitosas y que van con la dignidad humana, son posibles de hacer y cuestan mucho menos de lo que se piensa", aseguró.

"Ahora ya me siento persona, ya me siento feliz, libre"

La atención provista por los profesionales de salud del programa ha sido indispensable para que Zeneida y Jesús se reincorporen a sus tareas diarias y salgan adelante. Benavides, el esposo de Zeneida, pide "que no se acabe el proyecto, que se fortalezca y continúe".

"Ahora ya me siento persona, ya me siento feliz, libre", afirmó Zeneida. Y es que su vida ha dado un giro de 180 grados luego de recibir la atención que necesitaba, cuándo la necesitaba y dónde la necesitaba.

 

Enlaces

Video Atención de pacientes con trastornos mentales graves en sus comunidades. El Tambo, Cauca, Colombia
Brecha de tratamiento en las Américas
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