Naciones Unidas llama al compromiso político y la atención pública para frenar la malnutrición

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La Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Paraguay presenta un nuevo informe que visibiliza grandes desafíos para lograr la seguridad alimentaria y nutricional. El documento fue presentado este jueves 10 de diciembre, en conferencia de prensa.

Uno de cada tres habitantes de América Latina y el Caribe no tuvo acceso a alimentos nutritivos y suficientes en 2019. La pandemia golpea a la región en un momento en que la seguridad alimentaria ya venía decayendo: el número de personas afectadas por el hambre creció en 13 millones solo en los últimos cinco años. Esta es una de las conclusiones que se desprende del Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe 2020, que analiza la desigualdad territorial de la malnutrición y llama a los países a enfocar sus inversiones y políticas en los territorios rezagados.

El documento fue presentado en Paraguay en el marco de una conferencia de prensa de la cual participaron Jorge Meza, Representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO); Luis Roberto Escoto, Representante de la Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS); y Rafael Obregón, Representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

El mismo día que se conmemora el Día de los Derechos Humanos, Mario Samaja, Coordinador Residente de la ONU en Paraguay, aprovechó la ocasión para recordar que “una buena alimentación y nutrición es un derecho humano básico sin el cual no se puede asegurar la vida ni la dignidad ni el disfrute de otros derechos. Los números y las estadísticas parecen solo cifras, pero tienen nombres y apellidos de muchas personas que no tienen qué comer o que no lo hacen de manera adecuada para su salud y bienestar”. Destacó que la seguridad alimentaria y nutricional es parte crucial del trabajo de las Naciones Unidas, al ser uno de los principales objetivos de la Agenda 2030 para asegurar que cada persona en el mundo tenga acceso suficiente a alimentos de calidad.

Según el informe, durante el 2019, el 7,4% de la población de América Latina y el Caribe vivió con hambre, lo que equivale a 47,7 millones de personas.

“En Paraguay, en la prevalencia de la subalimentación ha habido una reducción entre el 2013 y 2015, a un 7,7%. Mientras que en la actualidad afecta al 8,8% de la población, siendo un porcentaje superior a la media de América Latina y el Caribe y a los indicadores en Sudamérica que nos dan una media de 5,6%”, dijo Jorge Meza, Representante de la FAO en Paraguay.

El problema del sobrepeso y la obesidad en la región está en aumento, con prevalencias aún más importantes que otras formas de malnutrición. El 59,5% de la población tiene sobrepeso, mientras que la obesidad afecta a casi una cuarta parte de las personas adultas mayores de 18 años, lo que equivale aproximadamente al 24,2%. Estos números no son ajenos a Paraguay, donde las cifras también revelan una tendencia al incremento de la obesidad a un 20,3% y a un  53,5% del sobrepeso.

El retraso del crecimiento es más alto en territorios rurales

La información reciente revela que los más altos niveles de rezago por retraso en el crecimiento se encuentran en áreas rurales. En ellas se registran niveles elevados de pobreza y bajos de escolaridad, menos acceso a servicios, mercados laborales predominantemente informales y una mayor proporción de población indígena y afrodescendiente.

Aunque el Panorama reconoce que la disponibilidad de información a nivel subnacional comporta limitaciones, permite constatar que todos los países estudiados se enfrentan a desafíos internos para lograr situaciones mejores en relación con la alimentación y nutrición de su población.

Según el Panorama, en 23 países existen 142 territorios en los cuales el retraso en el crecimiento infantil es significativamente mayor que el promedio nacional: la diferencia entre los territorios altamente rezagados y no rezagados alcanza 48 puntos porcentuales.

Se identificó, además, 141 territorios rezagados respecto al sobrepeso infantil en 22 países de la región, y se destaca que este fenómeno afecta más a las grandes ciudades y las capitales.

“A través de este informe queremos ayudar a visibilizar los desafíos de los territorios con peores indicadores en términos de alimentación y nutrición y que sea una herramienta para movilizar el compromiso político y la atención pública, sobre todo en lugares donde sufren mayores rezagos con respecto a promedios nacionales en términos de nutrición”, expresó Luis Roberto Escoto, Representante de la OPS/OMS en Paraguay.

Escoto manifestó que el documento resalta que el problema de la malnutrición en la región no se debe a una falta de alimentos, sino a una profunda desigualdad económica que hay en determinados grupos de la población que no cuentan con recursos necesarios para adquirir los alimentos saludables que necesitan.

“Es bien conocido que una mala alimentación, así como el sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo de las enfermedades no transmisibles, que causan más del 70% de las muertes a nivel global”, dijo.

Impacto de la pandemia en la seguridad alimentaria de las familias

Con el objetivo de ilustrar el informe presentado por Naciones Unidas, Rafael Obregón, Representante de UNICEF en el país, compartió una encuesta realizada por el Organismo en julio pasado y con el apoyo de la Unión Europea en 13 países de la región, incluido Paraguay.

“El resultado muestra que, con respecto a la seguridad alimentaria y nutricional en Paraguay, las familias encuestadas reportaron que habían pasado de consumir 3 comidas o más al día, a consumir solo una. Además, reportaron haber aplicado alguna estrategia para responder a los problemas alimentarios generados por el contexto de la pandemia. Aquí, cerca del 25% dijo haber reducido porciones para personas adultas y un 7% las porciones para niños y niñas. En general, un 15% reportaba haber reducido la cantidad de comidas para la familia”, dijo Obregón.

En ese contexto, expresó la importancia de abogar por el fortalecimiento de los programas de protección social que incluyen temas alimentarios y nutricionales. Además de la implementación y el fortalecimiento de iniciativas focalizadas como el Programa Alimentario Nutricional Integral (PANI) como una medida vital para responder a estos desafíos.

Disminuye la desnutrición, aumenta el sobrepeso

Según el Panorama, en la región, la prevalencia de la desnutrición aguda es del 1,3%, lo que está muy por debajo del promedio mundial que es del 6,9%. En términos poblacionales, esto se traduce a 700 000 niñas y niños menores de 5 años de Sudamérica, Mesoamérica y el Caribe. En Paraguay, actualmente, este indicador de desnutrición es del 1,0%.

Por otra parte, la prevalencia de retraso del crecimiento (desnutrición crónica) en la región pasó del 22,7% en 1990 al 9% en 2019, quedando muy por debajo de la media mundial de 21,3%. En ese aspecto, Paraguay es uno de los países que muestra progresos más destacados entre 2005 y 2016, disminuyendo del 15,5% al 5,6%.

Desde una mirada nacional, Susana Sánchez, pediatra y catedrática de la Universidad Nacional de Asunción, explicó que, efectivamente, en Paraguay hubo una importante disminución de la desnutrición crónica en niñas y niños menores de 5 años, según datos de la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos. “Entre el 2004 y 2005, este indicador alcanzaba un 17,5% a nivel nacional y para el 2013 se redujo al 5,9%. Esto es importante porque al ser una desnutrición crónica, cuesta más mover esos indicadores. Sin embargo, por el lado opuesto, en ese mismo periodo de tiempo, la obesidad prácticamente aumentó 2,5 veces más en niños y niñas menores de 5 años”, dijo.

Por otra parte, la especialista resaltó, además, que según encuestas realizadas por el Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición (INAN), casi el 30% de la población escolar, que incluye niños y niñas de entre 5 y 18 años, está con sobrepeso u obesidad. Trabajar con los establecimientos educativos y ofrecer a los niños y niñas meriendas y comidas saludables y accesibles económicamente hablando, deben ser una prioridad, explicó la Dra. Sánchez.

“Uno de los grandes desafíos que tenemos en nuestro país es mejorar nuestros indicadores, no solamente de desnutrición, sino también de la malnutrición por exceso”, agregó la especialista.

El Panorama es una publicación conjunta de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO); el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA); la Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS); el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (WFP). 

La grabación del conversatorio online puede ser vista en­­: https://youtu.be/v7_tL594jHY