Washington, DC, 3 de marzo de 2026 (OPS)- La Organización Panamericana de la Salud (OPS) instó a los países de la región de las Américas a reforzar la vigilancia y asegurar el uso adecuado de los medicamentos agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), ante reportes crecientes de efectos adversos asociados a su uso indebido.
En una alerta epidemiológica publicada el 27 de febrero de 2026, la OPS señala que en los últimos meses varios países han informado eventos adversos de diversa gravedad vinculados al uso de estos medicamentos —como semaglutida, dulaglutida, liraglutida, tirzepatida, entre otros—, indicados para el tratamiento de la diabetes tipo 2 bajo criterios específicos y, en algunos casos, para la obesidad.
La obesidad es reconocida como una enfermedad crónica que requiere un abordaje integral y sostenido. En este contexto, la OPS subraya que el uso de intervenciones farmacológicas debe evaluarse cuidadosamente dentro de modelos de atención multidisciplinarios centrados en la persona, considerando el perfil clínico individual, las comorbilidades y la relación beneficio-riesgo de cada opción terapéutica.
Los medicamentos GLP-1 actúan regulando el apetito y el metabolismo, pero su uso debe limitarse a las indicaciones aprobadas y enmarcarse en un plan clínico estructurado con monitoreo periódico. La OMS ha emitido orientaciones globales sobre su uso adecuado y supervisado, basadas en evidencia científica actualizada.
En febrero de 2026, el Comité de Expertos de la OMS para la Selección y Uso de Medicamentos Esenciales apoyó la publicación de la 24ª edición de la Lista Modelo de Medicamentos Esenciales, en la que se recomendó la inclusión de semaglutida, dulaglutida, liraglutida y tirzepatida como terapias adicionales en adultos con diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular o renal crónica establecida, que, además, tienen obesidad (IMC ≥30 kg/m²). El comité no recomendó el uso de estos productos en personas con obesidad sin diabetes tipo 2 ni otras comorbilidades.
Los efectos adversos más frecuentemente reportados son gastrointestinales y suelen ser transitorios. No obstante, se han descrito eventos menos frecuentes, pero potencialmente graves, como pancreatitis aguda, enfermedad biliar y obstrucción intestinal, además de otros riesgos poco comunes que continúan en evaluación.
La OPS advierte que la creciente demanda de estos medicamentos puede impulsar su comercialización por canales no oficiales, incluidos internet y redes sociales, lo que incrementa el riesgo de exposición a productos falsificados, no autorizados o de calidad subestándar. Estos productos pueden contener dosis incorrectas, principios activos distintos o ingredientes no declarados, lo que puede derivar en fracaso terapéutico, reacciones adversas graves y otras complicaciones, además de generar costos adicionales para los pacientes y los sistemas de salud.
En la región de las Américas, varias autoridades regulatorias han emitido comunicaciones sobre el uso fuera de indicación y la detección de productos falsificados o no autorizados. La OPS subraya que el uso con fines exclusivamente estéticos, sin una evaluación clínica integral ni indicación médica, puede exponer a las personas a riesgos innecesarios y desviar recursos destinados a quienes presentan indicaciones médicas claras.
La OPS recomienda a los países:
- Asegurar que el uso de agonistas GLP-1 se limite a las indicaciones aprobadas por la autoridad regulatoria nacional, en el contexto de un plan integral y de largo plazo de manejo de la obesidad o la diabetes, según corresponda.
- Capacitar al personal de salud sobre riesgos, interacciones, contraindicaciones y signos de alarma.
- Fortalecer los sistemas nacionales de farmacovigilancia para detectar y notificar oportunamente eventos adversos, incluidos aquellos asociados al uso fuera de indicación o a la adquisición por canales no autorizados.
- Intensificar la supervisión del mercado farmacéutico y la cadena de suministro para prevenir la circulación de productos subestándar o falsificados.
- Desarrollar estrategias de comunicación dirigidas a la población y al personal de salud, que informen sobre los riesgos del uso sin supervisión médica y sobre los canales oficiales de notificación de eventos adversos.
La Organización enfatiza que estos medicamentos deben utilizarse exclusivamente bajo prescripción médica y con seguimiento clínico adecuado, y reitera la importancia de reforzar la cooperación entre autoridades regulatorias nacionales y redes regionales para la detección y gestión de riesgos emergentes.
