Este llamado regional a la acción, apoyado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), propone medidas concretas a nivel regional y nacional.
Washington, D.C., 2 de marzo de 2026 ― Con el objetivo de promover una nueva era de cooperación regional, una nueva declaración hace un llamado urgente a una acción coordinada para reducir la contaminación del aire y proteger la salud pública en América Latina y el Caribe. Esta iniciativa surge tras haberse planteado en la Segunda Conferencia Mundial de la OMS sobre Contaminación del Aire y Salud, celebrada en marzo de 2025 en Cartagena (Colombia), con el objetivo de fortalecer los vínculos entre las políticas de salud y la justicia ambiental en las Américas.
La Declaración de Santiago sobre Aire Limpio y Justicia Ambiental, realizada en la capital chilena el pasado mes de octubre, establece una visión compartida que reconoce el aire limpio como un derecho humano básico y sitúa la salud en el centro de todas las políticas. El documento subraya que la contaminación del aire es un factor importante y prevenible de enfermedades no transmisibles y muertes prematuras, que afecta especialmente a poblaciones vulnerables y comunidades que ya enfrentan desigualdades sociales y ambientales.
Iniciada por el Colegio Médico de Chile y la Sociedad Internacional de Médicos por el Medio Ambiente (ISDE), con el respaldo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y varios socios internacionales, la Declaración traduce la evidencia científica y los compromisos en un sólido marco regional de acción. Asimismo, aboga por integrar la salud ambiental en la atención primaria de salud, fortalecer los mecanismos de monitoreo y promover la toma de decisiones participativa y basada en evidencia en todos los sectores, incluido el rol del personal de salud pública.
Prioridades para proteger la salud
Entre los objetivos estratégicos de la Declaración se encuentran:
- reducir la contaminación del aire de origen antropogénico en línea con la hoja de ruta actualizada de la OMS para una respuesta global reforzada a los efectos adversos de la contaminación del aire en la salud;
- proteger los ecosistemas para salvaguardar la salud y la resiliencia climática; incorporar la salud ambiental en políticas más allá del sector salud; fortalecer la creación de capacidades y la formación;
- mejorar la transparencia y el acceso a datos ambientales y de salud; y
- establecer una Red Latinoamericana sobre Calidad del Aire y Salud que conecte a expertos, academia, sociedad civil y responsables de políticas.
La Declaración también pide atención urgente a las ciudades andinas de gran altitud, reconociendo que sus perfiles geográficos y atmosféricos específicos intensifican los riesgos para la salud.
Implementación, coordinación y compromiso
La Declaración está estratégicamente alineada con el Plan de Acción en Salud de Belém presentado en la COP30 (celebrada en noviembre de 2025 en dicha ciudad de Brasil) cuya implementación se coordinará en colaboración con la Alianza para la Acción Transformadora en Clima y Salud (ATACH). En particular, su énfasis en la equidad en salud, la justicia climática y el liderazgo y la gobernanza en clima y salud con participación social activa refleja las prioridades de dicho plan. En conjunto, estas iniciativas refuerzan la necesidad de enfoques centrados en las personas que integren calidad del aire, acción climática y fortalecimiento de los sistemas de salud.
Se ha establecido un grupo de coordinación dedicado a apoyar la implementación de los objetivos de la Declaración. Este organismo promoverá sus principios, movilizará a comunidades e instituciones, supervisará el progreso y fomentará un diálogo continuo entre los actores involucrados.
Plan Regional de la OPS de Calidad del Aire y Salud
La OPS, en estrecha colaboración con los Ministerios de Salud de las Américas, logró avances significativos en el desarrollo conjunto del Plan Regional sobre Calidad del Aire y Salud para América Latina y el Caribe (2026-2031), con la visión de posicionar a la región como líder en acciones para un aire limpio, protegiendo la salud y el bienestar de la población, especialmente de las comunidades más vulnerables.
El Plan establece prioridades para fortalecer el liderazgo del sector salud; mejorar los sistemas de monitoreo y datos; avanzar en políticas integradas; promover la sensibilización, la comunicación y la participación; y lograr financiamiento sostenible y cooperación regional. También está alineado con la respuesta global de la OMS, que incluye la meta voluntaria de reducir en un 50% la mortalidad atribuible a la contaminación del aire de origen antropogénico para 2040 (línea de base 2015).
La Declaración de Santiago de Chile se basa en el trabajo de larga data de la OMS y la OPS en calidad del aire, energía, cambio climático y salud, ayudando a los países a traducir los compromisos globales en acciones concretas. Al reconocer el aire limpio como una prioridad de salud pública y una cuestión de justicia ambiental, la Declaración insta a una acción colectiva y medidas decisivas para proteger la salud de las personas y del planeta.
