Washington, D.C., 22 de julio de 2026 (OPS) — La Organización Panamericana de la Salud (OPS) realizó un seminario web regional sobre Estrategias para la Prevención, Detección y Manejo de la Sepsis Neonatal en el Contexto de la Resistencia a los Antimicrobianos. El seminario web dio continuidad a sesiones anteriores de la OPS sobre higiene de manos y el manejo clínico de la sepsis materna, ampliando el enfoque de la Organización —centrado en las muertes maternas y neonatales evitables— para abordar los desafíos específicos de la sepsis neonatal y la creciente amenaza de la resistencia a los antimicrobianos (RAM) en la Región.
“No podemos dejar de mencionar que la sepsis neonatal se enmarca dentro del enfoque de curso de vida: la salud del recién nacido no se aborda de forma aislada, sino como parte de un continuo que empieza en el control prenatal, sigue en la atención del parto y se proyecta en la salud materno-infantil a largo plazo — y el control de infecciones perinatales es un eslabón crítico de esa cadena.”, afirmó la Dra. Suzanne Serruya, jefa de la Unidad de Curso de Vida, Salud de la Mujer y Salud Infantil de la OPS, quien dio apertura a la sesión destacando la relevancia del tema dentro de las prioridades regionales de salud pública, incluyendo la supervivencia neonatal y la resistencia antimicrobiana.
La sepsis neonatal en las Américas
El Dr. Pablo Durán, asesor regional de Salud Perinatal de la OPS, presentó un panorama de la situación actual de la sepsis neonatal en América Latina y el Caribe, señalando que representa el 10% de las muertes neonatales y afecta a más de 500.000 recién nacidos en el mundo cada año, con aproximadamente 12.000 muertes asociadas en la Región de las Américas en 2024. Indicó que, si bien la mortalidad neonatal general ha disminuido en los últimos 24 años, la proporción de muertes por sepsis se ha mantenido constante, lo que evidencia la necesidad de un enfoque integral de prevención y control de infecciones. El Dr. Durán enfatizó que reducir la sepsis neonatal requiere ir más allá del tratamiento clínico individualizado, e implica contar con sistemas de salud seguros y de calidad centrados en el recién nacido y su familia.
Prevención de infecciones en las unidades neonatales
El Dr. Fernando Espinoza, socio fundador de la Asociación Latinoamericana para el Control de Infecciones (ASLACI) abordó la prevención y el control de infecciones en unidades neonatales, explicando que los factores de riesgo incluyen la inmadurez del sistema inmunológico del recién nacido, la necesidad de dispositivos invasivos y la gravedad de la patología subyacente. Destacó que el cumplimiento riguroso de los cinco momentos de higiene de manos es el mecanismo de contención más rápido y eficaz durante un brote, ya que previene la transmisión cruzada y frena la aparición de nuevos casos. Señaló cuatro medidas centrales para prevenir infecciones asociadas a la atención de la salud en unidades neonatales: mantener programas de seguridad del paciente y vigilancia epidemiológica, garantizar una higiene de manos rigurosa, y aplicar estrategias multimodales o paquetes de medidas para procedimientos como la inserción de catéteres venosos centrales, subrayando que la higiene de manos sigue siendo la medida más efectiva y económica, aunque también representa el mayor desafío para sostener en el tiempo.
Prácticas seguras en la medicación neonatal
La Lic. Ana Quiroga, enfermera neonatal de la Universidad Austral de Argentina, abordó las prácticas seguras en la medicación neonatal, señalando como principales factores de riesgo los cálculos de dosificación complejos, fallos del sistema como la ausencia de protocolos estandarizados, la sobrecarga laboral del personal y la vulnerabilidad fisiológica de los prematuros. Indicó que los errores más frecuentes se relacionan con la dosificación, la preparación y la vía de administración, así como con la identificación del paciente. Entre las medidas recomendadas para minimizar los riesgos mencionó la doble verificación de la dosis, el uso de concentraciones y etiquetado estandarizados, el mantenimiento de técnicas asépticas, el uso de vías no intercambiables, la identificación correcta del paciente mediante pulseras y la confirmación verbal antes de administrar la medicación. Destacó además la importancia de involucrar a las familias en el cuidado como una medida adicional de seguridad y calidad.
Uso oportuno y racional de antibióticos
La Dra. Liliana Vázquez, miembro de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (SLIPE) abordó el uso oportuno y racional de los antibióticos, señalando que cada hora de retraso en su administración reduce la supervivencia en aproximadamente un 8%, mientras que el uso prolongado puede aumentar el riesgo de enterocolitis necrosante y muerte. Alertó sobre la emergencia de microorganismos multirresistentes en América Latina y el Caribe, incluidas cepas productoras de carbapenemasas y estafilococos resistentes a la meticilina, asociados al uso inadecuado o prolongado de antibióticos, con consecuencias no solo en la mortalidad y la hospitalización, sino también en el desarrollo neurológico. Señaló que, según un estudio realizado por SLIPE, casi la mitad de los centros de salud de la Región desconoce sus tasas de infección y que menos de la mitad cuenta con políticas para prevenir la sepsis por estreptococo del grupo B, lo que subraya la necesidad de una respuesta antibiótica rápida y efectiva basada en datos microbiológicos locales.
Alimentación y nutrición segura
La Dra. Taina Malena, coordinadora neonatal del Servicio Nacional de Salud de la República Dominicana, abordó las prácticas de alimentación y nutrición segura, incluyendo los elementos clave de los bancos de leche materna donada —el cribado riguroso de donantes, el procesamiento seguro mediante pasteurización y la trazabilidad completa— así como tres prácticas prioritarias para el uso seguro de la nutrición parenteral: protocolos estandarizados de prescripción y preparación, administración segura a través de vías vasculares adecuadas, y monitoreo clínico y bioquímico continuo. Destacó, además, la importancia de implementar estrategias como la alimentación materna temprana, el uso de estaciones de extracción de leche y el seguimiento diario del estado nutricional de los neonatos.
Los panelistas también discutieron el papel fundamental de la enfermería en la prevención de infecciones, incluyendo la higiene de manos, el cuidado de los dispositivos invasivos y la detección temprana de signos de alarma. Al cierre del seminario, la Dra. Pilar Ramon-Pardo, jefa del Programa Especial de Resistencia a los Antimicrobianos de la OPS, destacó que la sepsis neonatal es una causa prevenible de enfermedad y muerte que requiere un enfoque integral y multidisciplinario, y reafirmó el compromiso de la OPS de apoyar a los países en el fortalecimiento de estas capacidades.
