La investigación para la salud genera conocimientos y evidencia para comprender los problemas de salud y encontrar mejores formas de prevenir enfermedades, diagnosticar, tratar y mejorar la calidad de vida de las personas.
Sus resultados impulsan el desarrollo de medicamentos, vacunas, tecnologías e intervenciones de salud más seguras y eficaces. También ayudan a identificar desigualdades y a diseñar soluciones adaptadas a las necesidades de cada población.
La evidencia científica orienta políticas, programas y decisiones en salud, contribuyendo a sistemas de salud más sólidos, responsables y equitativos.
- La investigación para la salud mejora la vida de las personas, impulsando nuevas soluciones para prevenir enfermedades, fortalecer la atención y promover el bienestar.
- La evidencia científica tiene mayor impacto cuando se transforma en acción, orientando políticas, programas y decisiones que mejoran la salud y reducen las inequidades.
- La gobernanza, la ética y la transparencia son pilares de una investigación responsable, que protege a las personas y fortalece la confianza pública.
- La COVID-19 demostró el valor de la investigación científica, acelerando el desarrollo de conocimientos, tecnologías y respuestas de salud pública.
- Los países de las Américas han fortalecido sus capacidades de investigación, generando más evidencia para responder a los desafíos de salud de la Región.
- La producción científica en salud continúa creciendo en América Latina y el Caribe, aunque persisten desafíos para fortalecer la innovación y el talento científico.
- La colaboración regional y los ensayos clínicos son fundamentales para desarrollar soluciones adaptadas a las necesidades de la población.
La OPS apoya a los Estados Miembros en el fortalecimiento de los sistemas nacionales de investigación para la salud mediante el desarrollo de marcos de gobernanza, sistemas de ética de la investigación, indicadores para evaluar los sistemas nacionales de ética y herramientas para la acreditación de comités de ética de la investigación. Asimismo, promueve investigaciones relevantes, éticas y de calidad que respondan a las necesidades y prioridades de salud de la Región.
Como parte de sus iniciativas más recientes, la OPS lanzó el Acelerador de Ensayos Clínicos, una plataforma regional orientada a mejorar la calidad, eficiencia e impacto de los ensayos clínicos en las Américas. Esta iniciativa incluye el Portal de Ensayos Clínicos de las Américas, y el Foro Regional de Reguladores de Ensayos Clínicos, con el propósito de fortalecer las capacidades nacionales, promover la colaboración regional, aumentar la transparencia de la investigación y mejorar la preparación ante futuras emergencias sanitarias.
La Organización también impulsa la generación y el uso de evidencia para la toma de decisiones mediante el desarrollo de agendas nacionales y regionales de investigación, mapas de evidencia, hojas de ruta de investigación y herramientas para la traducción del conocimiento. Además, fortalece la formulación de políticas basadas en evidencia a través de redes regionales como la Red de Políticas Informadas por la Evidencia (EVIPNet) y la Red de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de las Américas (RedETSA), favoreciendo la colaboración entre países e instituciones.
