As substâncias psicoativas são diversos compostos naturais ou sintéticos que atuam no sistema nervoso, gerando alterações nas funções que regulam pensamentos, emoções e comportamento.
Existem normas para o controle e fiscalização do uso dessas substâncias, seja para uso recreativo, como álcool ou tabaco; para uso farmacológico, como tranquilizantes opioides ou analgésicos, ou para uso geral, como solventes industriais. Existe um grupo cujo uso é considerado ilícito e autorizado apenas para fins médicos ou de pesquisa, como é o caso da cocaína e seus derivados. O uso de substâncias psicoativas implica sempre em um grau de risco de sofrer consequências adversas em diferentes órgãos e sistemas, que podem ocorrer em curto prazo, como no caso da intoxicação, o que aumenta o risco de lesões por acidentes ou agressões, bem como comportamentos sexuais em condições inseguras. O uso repetido e prolongado dessas substâncias ao longo do tempo favorece o desenvolvimento de transtornos de dependência, que são transtornos crônicos e recorrentes, caracterizados por intensa necessidade da substância e perda da capacidade de controlar seu consumo, além das consequências adversas no estado de saúde ou funcionamento interpessoal, familiar, acadêmico, profissional ou jurídico.
- Os transtornos relacionados ao uso de drogas representam uma carga significativa para indivíduos e comunidades. O uso contínuo de drogas pode causar dependência e desabilidades, além de problemas crônicos de saúde. As consequências sociais do uso prejudicial ou da dependência de drogas vão muito além da pessoa usuária e afetam suas famílias e outras relações pessoais.
- Quando identificado precocemente, o uso prejudicial de drogas pode ser reduzido ou contido por meio de avaliações de saúde e intervenções breves, antes que as pessoas que fazem uso se tornem dependentes.
- As drogas ilegais são usadas com mais frequência em países de alta renda nas Américas, mas as consequências da dependência de drogas para a saúde – doença, desabilidade e morte – ocorrem desproporcionalmente em países de baixa e média renda, onde as pessoas têm menos acesso a cuidados de saúde.
- Se estima que más de 316 millones de personas en el mundo usaron drogas en el último año, lo que equivale aproximadamente al 6% de la población de 15 a 64 años.
- El cannabis es la droga ilícita más consumida en el mundo, con alrededor de 228 millones de usuarios, seguido por los opioides, las anfetaminas, la cocaína y el MDMA.
- Aproximadamente 61 millones de personas presentan trastornos por consumo de drogas, lo que significa que cerca de 1 de cada 5 personas que usan drogas desarrolla problemas significativos de salud o dependencia.
- Solo una de cada 11 personas con trastornos por consumo de drogas recibe tratamiento, lo que refleja una importante brecha de acceso a servicios de salud.
- En la Región de las Américas, los trastornos por uso de drogas representan una carga creciente de enfermedad y mortalidad, con más de 145 000 muertes atribuibles al consumo de drogas en 2021.
- Los trastornos causados por el uso de drogas son una pesada carga para los individuos y las comunidades. Las consecuencias sociales de los trastornos por uso de sustancias llegan mucho más allá del usuario y afectan a sus familias y a otras relaciones personales.
- Los problemas causados por las drogas y los trastornos por uso de sustancias son prevenibles y tratables. Cuando se lo identifica tempranamente, los riesgos del uso riesgoso de drogas pueden ser reducidos o restringidos mediante evaluaciones de la salud e intervenciones breves.
- Las drogas ilegales son usadas con más frecuencia en los países de ingresos altos de las Américas, pero las consecuencias de la dependencia de drogas para la salud —enfermedades, discapacidades y defunciones— ocurren de manera desproporcionada en los países de ingresos bajos y medios, donde las personas tienen menos acceso a la atención de salud.
- El consumo de drogas continúa representando una importante carga para la salud pública a nivel mundial y regional. Se estima que más de 316 millones de personas en el mundo usaron drogas en el último año, lo que equivale aproximadamente al 6% de la población de 15 a 64 años.
- A nivel mundial, el consumo de drogas se asocia con una carga significativa de enfermedad, con casi medio millón de muertes y cerca de 28 millones de años de vida ajustados por discapacidad (DALYs) atribuibles al consumo de drogas en 2021.
- En la Región de las Américas, los trastornos por uso de drogas representan una carga creciente de mortalidad y discapacidad. Se estima que más de 145 000 muertes fueron atribuibles al consumo de drogas en 2021, reflejando el impacto del aumento del consumo de opioides, estimulantes y otras sustancias en varios países de la Región.
- Los trastornos por consumo de drogas afectan de manera desproporcionada a poblaciones vulnerables y están estrechamente relacionados con otros problemas de salud, incluidos los trastornos mentales, las enfermedades infecciosas y las lesiones.
- En la Región de las Américas, se estima que 17,7 millones de personas vivían con trastornos por consumo de drogas en 2021, principalmente relacionados con opioides y cannabis. Estos trastornos representan una carga importante de enfermedad, con 77 717 muertes directamente atribuibles a trastornos por consumo de drogas en ese año.
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Os danos associados ao uso de substâncias psicoativas, a curto ou longo prazo, dependem da interação de um conjunto de fatores, tais como o tipo de substância e a forma de consumo, as características pessoais, físicas e psicológicas do consumidor, mas também o contexto social em que o consumo ocorre.
Existem inúmeras intervenções baseadas em evidências científicas que são eficazes na redução do uso de substâncias e seu impacto na saúde, seja prevenindo o uso, abordando precocemente a população em risco, tratando a dependência ou as consequências adversas do uso e promovendo a recuperação a médio e longo prazo. O tratamento deve ser acessível, especialmente para os grupos mais vulnerabilizados, adequando às necessidades particulares e ao perfil da população que faz uso de drogas, mantido a longo prazo, e focado na recuperação e na proteção dos direitos humanos.
El daño asociado al uso de sustancias psicoactivas depende de la interacción de múltiples factores, tales como:
- El tipo de sustancia utilizada
- La forma y frecuencia de consumo
- Las características biológicas y psicológicas de la persona
- El contexto social, económico y cultural en el que ocurre el consumo.
Las consecuencias pueden incluir problemas de salud física y mental, sobredosis, lesiones, enfermedades infecciosas, discapacidad y muerte prematura.
Existen numerosas intervenciones basadas en evidencia científica que pueden reducir el uso de sustancias psicoactivas y sus consecuencias para la salud. Estas incluyen estrategias de prevención, detección temprana, tratamiento de los trastornos por uso de sustancias, servicios de reducción de riesgos y daños y programas de recuperación y rehabilitación.
Para aumentar la efectividad de estos abordajes, las intervenciones deben ser:
- Los servicios deben ser accesibles y asequibles, garantizando que todas las personas con trastornos por uso de sustancias puedan recibir el tratamiento adecuado. Deben estar basados en evidencia, ser diversos y centrarse en mejorar el bienestar.
- Culturalmente pertinentes.
- Responder a las necesidades específicas de las poblaciones afectadas.
- Mantenido a lo largo del tiempo.
- Enmarcadas en los derechos humanos y reducir el estigma asociado al consumo de drogas.
- Con pocos requisitos para llegar a quienes más lo necesitan, especialmente en las etapas iniciales del trastorno.
- Basados en una “pirámide de tratamiento”, en la que las intervenciones más intensivas se reserven para los casos más graves o complejos, maximizando la eficiencia y minimizando los costos.
- Basarse en datos sobre la prevalencia del consumo de drogas y las necesidades de tratamiento, respaldados por sistemas de información que permitan la evaluación continua del sistema.
- Coordinados entre los sectores de salud, asistencia social, justicia, y otros, para garantizar un ciclo de atención continuo y diversificado.
Más información: The rising burden of drug use disorders in the Americas, 2000–2021
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) trabaja con los países de la Región para fortalecer el enfoque de salud pública en la prevención, el tratamiento y la reducción de las consecuencias del uso de sustancias.
Entre las áreas prioritarias de cooperación técnica se incluyen:
- Fortalecimiento de los sistemas de salud para el tratamiento de los trastornos por uso de sustancias
- Integración de los servicios de salud mental y consumo de sustancias en la atención primaria
- Desarrollo de políticas basadas en evidencia
- Prevención del consumo de drogas en poblaciones vulnerables
- Fortalecimiento de los sistemas de información y vigilancia epidemiológica
La OPS también promueve la cooperación entre países, instituciones académicas y organismos internacionales para mejorar la respuesta regional a los problemas relacionados con el uso de sustancias.
