Washington, D.C., 14 de enero de 2026 (OPS) – Los trastornos por consumo de drogas constituyen un problema de salud pública grave y en aumento en la región de las Américas. Según los hallazgos publicados recientemente en la Revista Panamericana de Salud Pública, el consumo de drogas se encuentra entre los diez principales factores de riesgo que contribuyen a muertes y discapacidad en la región.
En 2021, se estimó que 17,7 millones de personas en las Américas vivían con un trastorno por consumo de drogas, lo que dio lugar a casi 78.000 muertes directamente atribuibles a estos trastornos, una tasa de mortalidad cuatro veces mayor que el promedio mundial.
El estudio, basado en análisis de datos del estudio sobre la Carga Mundial de Enfermedades 2021, reveló que los trastornos por consumo de drogas están impulsados principalmente por el consumo de opioides y afectan de manera desproporcionada a los hombres jóvenes.
Los trastornos por consumo de opioides representaron más del 75% de las muertes relacionadas con los trastornos por consumo de drogas. Los años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) asociados a estos trastornos casi se triplicaron entre 2000 y 2021, con un aumento promedio cercano al 5% anual. Los adultos jóvenes, en particular los hombres, registraron la mayor carga, mientras que las muertes entre las mujeres también aumentaron, lo que genera una preocupación adicional.
“Los trastornos por consumo de drogas son un problema de salud pública prevenible y tratable, pero están teniendo un impacto cada vez mayor en las familias y las comunidades de toda nuestra región”, afirmó el Director de la OPS, el doctor Jarbas Barbosa. “Los países deben ampliar con urgencia los servicios de prevención, tratamiento y reducción de daños basados en la evidencia, especialmente para los jóvenes y las personas en mayor riesgo”, añadió.
Una amenaza creciente y diversa
El panorama de los trastornos por consumo de drogas varía de manera significativa en la región. En América del Norte, el estudio destaca un marcado aumento de los trastornos relacionados con los opioides —en particular los opioides sintéticos de alta potencia, como el fentanilo— así como con las anfetaminas. En contraste, en el Caribe, Centroamérica y Sudamérica, los principales contribuyentes a los trastornos por consumo de drogas en la última década han sido el consumo de cannabis y cocaína.
Los autores estiman que 145.515 muertes por cualquier causa en las Américas en 2021 se debieron a afecciones como sobredosis por opioides, cáncer de hígado, cirrosis y suicidio atribuibles al consumo de drogas. Esta cifra refleja el impacto más amplio del consumo de drogas en la salud de la población y explica por qué se considera uno de los diez principales factores de riesgo de mortalidad y discapacidad en la región, junto con la hipertensión arterial, el índice de masa corporal elevado (sobrepeso y obesidad), los riesgos alimentarios y el consumo de tabaco.
Durante la pandemia de COVID-19 se observaron aumentos significativos en los trastornos por consumo de opioides y anfetaminas. El estrés asociado a la crisis, las interrupciones en los servicios de salud y el aislamiento social pueden haber intensificado vulnerabilidades preexistentes y contribuido al aumento de la carga relacionada con el consumo de drogas durante este período.
La OPS llama a una acción urgente e integrada
Los hallazgos del estudio ponen de relieve importantes brechas en la prevención, el acceso al tratamiento y los servicios de reducción de daños en toda la región de las Américas.
La OPS insta a los países a fortalecer los programas de prevención del consumo de drogas dirigidos a jóvenes y poblaciones de alto riesgo; ampliar el acceso al tratamiento y a los servicios de reducción de daños, incluido el tratamiento asistido con medicamentos para los trastornos por consumo de opioides; integrar los servicios relacionados con el consumo de sustancias en la atención primaria de salud y en los servicios comunitarios; mejorar los sistemas de vigilancia y datos para detectar tendencias emergentes, en particular las relacionadas con los opioides sintéticos y el consumo combinado de drogas; y garantizar enfoques sensibles al género, dado el aumento de la carga entre las mujeres.
Herramientas como el Cuestionario de Identificación de los Trastornos Debidos al Consumo de Alcohol (AUDIT, en inglés) y la Prueba de Detección de Consumo de Alcohol, Tabaco y Sustancias (ASSIST, en inglés), desarrolladas por la OMS, son reconocidas como estrategias costoefectivas para reducir los daños y cerrar la brecha en el tratamiento.
“Debemos colocar la atención de la salud mental y del consumo de sustancias en el centro de nuestros sistemas de salud”, afirmó el doctor Renato Oliveira e Souza, jefe de la Unidad de Salud Mental y Consumo de Sustancias de la OPS. “Los servicios comunitarios centrados en las personas, respaldados por un liderazgo sólido en salud pública y por estrategias nacionales informadas por los patrones epidemiológicos, pueden ayudar a revertir estas tendencias y salvar miles de vidas en las Américas”.
Nota para los editores
Las siguientes definiciones se incluyen a modo de contexto:
• Trastornos por consumo de drogas: se refieren a afecciones en las que el consumo repetido de sustancias psicoactivas —como opioides, cocaína, anfetaminas o cannabis— provoca un deterioro significativo de la salud física, la salud mental o el funcionamiento cotidiano. Estos trastornos pueden incluir dependencia, consumo perjudicial, síntomas de abstinencia y complicaciones médicas relacionadas con las drogas.
• Trastornos por consumo de opioides: implican el consumo problemático o perjudicial de opioides —incluidos medicamentos analgésicos recetados, heroína y opioides sintéticos como el fentanilo— que conlleva dependencia, riesgo de sobredosis y otras consecuencias graves para la salud.
