La gonorrea, causada por Neisseria gonorrhoeae, es la segunda ITS bacteriana más frecuente y da lugar a una notable morbilidad y a un costo económico sustancial en todo el mundo. La gonorrea se transmite a través de las relaciones sexuales vaginales, anales u orales sin protección con una persona que tenga gonorrea, o bien de la madre al hijo durante el parto. El uso correcto y uniforme de condones reduce significativamente el riesgo de transmisión sexual.

La gonorrea es a menudo asintomática en las mujeres. Si no se la trata, la infección gonorreica puede causar complicaciones graves. Los hijos de madres con gonorrea pueden contraer una conjuntivitis (infección ocular) neonatal, que puede conducir a la formación de cicatrices y ceguera. El diagnóstico se lleva a cabo preferentemente por medio de un análisis de laboratorio. Sin embargo, dado que en muchos países no se dispone de pruebas de laboratorio para el diagnóstico, este se realiza a menudo en función de la presencia de síntomas como la secreción vaginal y uretral.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que, en el 2012, se produjeron 78 millones de nuevos casos en adolescentes y adultos de 15 a 49 años en todo el mundo, con una tasa de incidencia mundial de 19 por 1000 mujeres y de 24 por 1000 hombres. La prevalencia estimada de 27 millones de casos de gonorrea en el 2012 se tradujo en una prevalencia mundial de gonorrea de un 0,8% en las mujeres y de un 0,6% en los hombres de 15 a 49 años. Se detecta una coinfección con Chlamydia trachomatis en un 10‒40% de las personas con gonorrea en todo el mundo.

De todas las ITS, la gonorrea es la más resistente a los antibióticos. Se ha descrito en todo el mundo un aumento de la resistencia a la mayor parte de los antibióticos utilizados para tratar las infecciones gonorreicas, lo que plantea la inquietud de que aparezcan casos de infección gonocócicas que no sean tratables, con consecuencias graves para la salud sexual y reproductiva. En la medida de lo posible, los países deben actualizar sus directrices nacionales para el tratamiento de la infección gonocócica basándose en una vigilancia de la resistencia reciente a los antimicrobianos. Si no se dispone todavía de una vigilancia local en funcionamiento sobre la resistencia a los antimicrobianos, la OPS insta a los países a aplicar la versión más reciente de las directrices de la OMS para el tratamiento de N. gonorrhoeae [en inglés].

Datos clave

  • En el 2012 hubo alrededor de 4,6 millones de nuevos casos en mujeres y 6,4 millones de nuevos casos en hombres en la Región de las Américas
  • En el 2012, en la Región de las Américas había alrededor de 1,9 millones de casos ya existentes de gonorrea en mujeres y 1,6 millones de casos ya existentes en hombres.
  • Aunque se han documentado aumentos de la resistencia gonocócica a los medicamentos antimicrobianos, tan solo un 36% de los países de la Región de las Américas realizan una vigilancia sistemática de esta resistencia para respaldar las decisiones de tratamiento.
  • Según la Red Latinoamericana de Vigilancia de la Resistencia a los Antimicrobianos (ReLAVRA), la resistencia al ciprofloxacino ha venido aumentando de forma sostenida, de tal manera que las cepas aisladas que la muestran han pasado del 35% en el 2009 al 62% en el 2015. Por otro lado, en América Latina y el Caribe está empezando a surgir una sensibilidad reducida a las cefalosporinas de amplio espectro y los macrólidos.
  • En el 2017, tan solo un 8% de los países de América Latina y el Caribe informaron del uso de la combinación de ceftriaxona más azitromicina, como se recomienda en las directrices de la OMS para el tratamiento.

Respuesta de la OPS/OMS

  • La respuesta mundial a las ITS sigue actualmente las directrices de la Estrategia mundial del sector de la salud sobre las infecciones de transmisión sexual, 2016-2021.
  • En el Plan de acción para la prevención y el control de la infección por el VIH y las infecciones de transmisión sexual 2016-2021 se describen las líneas estratégicas de acción que deben aplicar tanto los Estados Miembros como la Oficina Sanitaria Panamericana para mejorar y ampliar la prevención y el control de la infección por el VIH y las ITS en la Región de las Américas.
  • El Plan de acción sobre la resistencia a los antimicrobianos (2015-2020) proporciona un apoyo comprometido y coordinado a los esfuerzos de los países por contener la resistencia a los antimicrobianos.
  • La Red Latinoamericana de Vigilancia de la Resistencia a los Antimicrobianos (ReLAVRA) tiene como finalidad notificar la magnitud y las tendencias de la resistencia a los antimicrobianos en la Región, usando los datos ordinarios de los laboratorios de microbiología.
  • El Programa de vigilancia de la susceptibilidad de los gonococos a los agentes antimicrobianos de la OMS (GASP) aborda este problema de salud pública a través de una red mundial de laboratorios que es coordinada por centros coordinadores regionales, entre ellos el de la ReLAVRA.
  • En el 2016, la OMS elaboró las directrices para el tratamiento de Neisseria gonorrhoeae [en inglés] en las que se formulan recomendaciones actualizadas para el tratamiento de la gonorrea basadas en la evidencia más reciente disponible.
  • La OPS facilita y fomenta la cooperación técnica entre los países, los asociados clave y organizaciones de la sociedad civil, y brinda una asistencia técnica directa a los países para respaldar el logro de la eliminación de las infecciones de transmisión sexual (ITS) prioritarias como problema de salud pública para el 2030.

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