Al momento de aplicar el nuevo Reglamento Sanitario Internacional 2005, la rehabilitación y el fortalecimiento institucional de los institutos de salud pública pasa por un reenfoque de sus áreas de intervención para enfrentar desafíos tales como la respuesta a la emergencia de nuevas enfermedades, las situaciones de desastres, la exposición a los cambios ambientales, la aparición de nuevos paradigmas socio-culturales y la constante evolución tecnológica. La creación de redes de laboratorios y de centros de referencia subregionales y regionales, tanto para el diagnóstico de las enfermedades emergentes o reemergentes y la caracterización molecular de los brotes, como para la organización de intervenciones eficientes, requieren de un estrecho trabajo de coordinación entre los servicios de laboratorio, epidemiología, programas de vigilancia, encargados de la atención médica, los de preparación para desastres y la comunidad científica; así como una mayor eficiencia y oportunidad en la diseminación de información pública.