En los primeros días de noviembre del año 2002 erupcionó el volcán Reventador, a 90 kilómetros al noreste de Quito. Repetidas explosiones generaron hongos de ceniza, columnas constantes de gas y flujos de lava que alarmaron a la población de distintas provincias del Ecuador.

Aunque esta actividad volcánica no causó muertes de manera directa, sí produjo problemas de salud de carácter respiratorio, oftalmológico, digestivo y dermatológico. Pero, además de estos efectos, generó una situación de emergencia en los sistemas de abastecimiento de agua potable y alcantarillado, porque la caída de ceniza contaminó fuentes de captación de agua cruda y afectó la producción general de agua.

Este documento analiza los efectos de las erupciones del año 2002 en los sistemas de agua y alcantarillado de tres provincias ecuatorianas que estuvieron entre las más afectadas por el evento: las provincias del Napo, Sucumbíos y Pichincha (en esta última se ubica el Distrito Metropolitano de Quito).

Tomando en cuenta tanto zonas urbanas como rurales, el texto sistematiza la información sobre el impacto de la erupción en diferentes aspectos de los sistemas de agua y alcantarillado, recoge las lecciones aprendidas sobre el fenómeno y plantea recomendaciones para afrontar eventos similares en el futuro. Así, el documento se constituye en una referencia para los interesados en delinear acciones y estrategias ante este tipo de fenómeno en otros países de América Latina y el Caribe.

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