Tras más de dos décadas sin casos autóctonos, Bolivia enfrentó en 2025 un brote de sarampión que se expandió desde colonias menonitas hasta comunidades indígenas rurales. La respuesta fue inmediata: vacunación masiva, brigadas móviles y búsqueda activa de brechas, incluso en los territorios más aislados.
Desde Santa Cruz hasta Tarabuco y El Alto, la estrategia combinó ciencia, confianza comunitaria y presencia territorial. Vacunar sigue siendo la clave para proteger vidas y volver a empezar.
